Minerasturies: marzo 2010

Minerasturies

Blog dedicado a la mineralogía en general y a la minería asturiana

Pozu Santiago (Aller, Asturias)

Mina Vicentina fue la primera cooperativa hullera que se constituyó en la España del franquismo asistida por la Obra Sindical de Cooperación y sirvió como una piedra de toque para ver la validez de estas experiencias en un momento de profunda crisis para el mundo del carbón. Se cedió a los ochenta trabajadores que integraban su plantilla y quedaron comprometidos junto a sus facultativos a hacer frente a los gastos de explotación y los plazos de amortización, tras haber llegado a un acuerdo con los propietarios cuando su producción media era de dos mil toneladas mensuales.

El plan consistía en que el sueldo de los cooperativistas quedaba establecido con arreglo a su trabajo, con el compromiso de recibir proporcionalmente los beneficios que se produjesen al fin de cada ejercicio, pero, seguramente porque entonces los tiempos no eran propicios para estas novedades, los augurios que los técnicos expusieron desde el primer momento se acabaron cumpliendo y el plan no tuvo éxito.

A principios de los sesenta corrían malos años para la hulla asturiana. Desde el final de la Guerra Civil la producción no había dejado de crecer, pero la tendencia cambió en 1959, cuando el llamado plan de estabilización del franquismo liberó los aranceles y el petróleo empezó a ganar un terreno que ya no cedería nunca, además era el tiempo de la emigración, que se llevó a mucha mano de obra cualificada, y de las largas huelgas, que supusieron mayores costes laborales, primero por el cese de actividad que traían implícitas y, de manera secundaria, por las mejoras salariales que consiguieron para los trabajadores restándoselas a los beneficios.

Además, otra de las consecuencias de estos conflictos -lo que ahora llamaríamos efectos colaterales- fue que se abrieron las puertas al mineral extranjero para suplir al que dejaba de extraerse aquí.

En este sentido, la gran huelga de 1962 no hizo más que acelerar la pérdida de rentabilidad de las empresas, que aquel año redujeron sus ganancias y dejaron de repartir dividendos, hasta el punto de que las más pequeñas empezaron a plantearse el cierre definitivo y las grandes pusieron sobre la mesa la posibilidad de fusionarse para ajustar su tamaño a las necesidades reales de los tiempos que se avecinaban.

La reacción del Gobierno consistió en poner en funcionamiento la llamada acción concertada, dirigida al sector hullero con el objetivo de incrementar la productividad, para lo que resultaba imprescindible concentrar las explotaciones mejorando la organización del trabajo y la rentabilidad. Sus bases se fijaron en diciembre de 1963, en el I Plan de desarrollo, pero la orden no se publicó hasta el 30 de marzo de 1965, y, en líneas generales, consistía en algo parecido a los planes quinquenales que habían ideado los comunistas rusos, sólo que aquí el plazo para conseguir la ayuda estatal quedaba limitado a cuatro años.

Desgraciadamente para todos, el plan fracasó, a pesar de los diferentes caminos que se intentaron para unir las minas. En abril de 1966 se propuso la concentración de Sociedad Metalúrgica Duro-Felguera, Fábrica de Mieres, S. A., Industrial Asturiana Santa Bárbara, S. A. y Hullera Española, S. A. en una sola, denominada en un principio Henansa (Hulla y Energía del Noroeste, S. A.) y luego Henosa (Hulleras y Energías del Norte, S. A.), con un capital social de 7.000 millones de pesetas. El Estado iba a controlar la mitad de la sociedad y su actividad se diversificaba entre las explotaciones mineras y las centrales térmicas, aunque pronto se abandonó la idea de producir electricidad.

Sin embargo, algunas empresas como Figaredo, Nespral, Langreo, Siero, La Camocha o Hulleras de Veguín, de Olloniego, prefirieron seguir solas porque sus problemas aún no eran agobiantes y les permitían abordar las previsiones de la acción concertada. Por su parte, Hulleras de Turón también intento salvarse en solitario, reduciendo personal, cerrando lo que no era rentable y modernizando el resto.

De esta forma, por fin el Gobierno de la nación decidió coger el toro por los cuernos y mediante un decreto publicado el 9 de marzo de 1967 constituyó la Empresa Nacional Hulleras del Norte, S. A. (Hunosa) para explotar las minas de carbón y controlar las actividades relacionadas con ellas. A las empresas que citamos más arriba se sumaban Carbones Asturianos, S. A. y Nueva Montaña Quijano, S. A., lo que al final sumaba nada menos que 1.500 concesiones y 250 escombreras repartidas por ocho municipios: los nuestros.

El capital social inicial era de 3.380 millones de pesetas, de los cuales el Instituto Nacional de Industria (INI) aportaba el 76,92% y el resto se repartía entre las empresas que se integraban en el proyecto y que reunían en aquel momento una plantilla de 20.017 trabajadores con una producción de 3.145.140 toneladas.

El 1 de julio de 1968 se registró un nuevo bloque de incorporaciones, con Hulleras de Veguín y Olloniego, Carbones de La Nueva y, por fin, Hulleras de Turón y, un año después, también se integraron Minas de Langreo y Siero, Mina Tres Amigos y Carbones de Langreo. Por último, el 1 de enero de 1970 lo hicieron Nespral y Cía., Minas de Riosa, Coto Musel y Mina La Encarnada, con lo que Hunosa se convirtió en el tercer grupo público minero de España, tras la Empresa Nacional Calvo Sotelo y la Empresa Nacional Carbonífera del Sur, aunque en realidad el gigante tenía los pies de barro y no era más que una fachada tras la que se escondía el fracaso de unos pozos descapitalizados y con escasa productividad.

En 1969 ya era evidente que Hunosa era una enorme ruina que nunca iba a salir de los números rojos. Se culpó a las empresas de haber inventariado máquinas que llevaban años sin funcionar y materiales obsoletos, y el Estado decidió aplicar un balón de oxígeno bajo la forma de un plan de reestructuración con el que se esperaba equilibrar la balanza incrementando la producción y ajustando las plantillas de manera que en una década las tornas cambiasen y se pudiese incluso ver algún beneficio.

Fue inútil, las pérdidas eran tan elevadas y los empresarios lo tenían tan claro que cuando a los pocos meses el Gobierno tomó la drástica decisión de abrir una nueva suscripción de títulos para conseguir otros 3.900 millones y reflotar la enorme nave nadie quiso comprar aquellas acciones y fue el INI quien tuvo que hacerse cargo de todo, con lo que pasó a controlar el 100% de la compañía.

El resto ya lo conocen porque lo han vivido. Aunque sus siglas entraron a formar parte de las familias de las Cuencas, nadie creyó nunca en Hunosa; los empresarios se alejaron en cuanto pudieron de aquel pozo sin fondo, el Estado deseó deshacerse de las minas incluso antes de tener su propiedad, pero nunca encontró el momento de dar el paso y, mientras tanto, desde el escalón más bajo de la plantilla hasta el más alto en el escalafón se vivía la sensación de que la empresa no era de nadie y se permitió que se acometiesen obras absurdas o que máquinas carísimas venidas de muy lejos se oxidasen olvidadas por los rincones sin llegar a entrar en funcionamiento.

Las pérdidas llegaron a ser tan escandalosas que las cuencas mineras y por extensión toda Asturias se convirtieron en paradigma del mal gobierno y del despilfarro y aún hoy desde otras regiones más afortunadas se nos echa en cara una sangría de la que no tuvimos la culpa.

Lo más curioso es que nos convencieron de que las cosas no podían ser de otra manera y asumimos el cierre de los pozos como inevitable, y ahora, cuando ya estábamos tranquilos, vemos con asombro cómo la minería del carbón, de nuevo en manos de particulares, vuelve a ser rentable. Me parece que alguien nos llevó al huerto.


Texto: Ernesto Burgos

Foto: Sociedad Estatal de Participaciones Industriales




El sábado pasado, aprovechando que era la feria de minerales de Oviedo, y se iva a venir desde Galicia Rodrigo Fresco, quedamos para pasar una buena mañana picapedrera en Berbes, a la cual también se apuntó Roi Sampedro, que lo recogió el otro Roi de pasada por Oviedo. Ya teníamos fijas las zonas en las cuales íbamos a picar, así que fuimos a tiro fijo, después de saludarnos, la primera parada fué cerca del Cueto 1, donde estuvimos un buen rato picando, llegando incluso a abrir una geoda pero los cristales de Fluorita estaban alterados. Llevando ya allí bastante tiempo y sin tener mucha suerte, nos marchamos a la Cantera de Los Cobayos a haber si teníamos mas suerte en aquella zona, nos pusimos en marcha hacia allí y subiendo la montaña, nos plantamos en la tan nombrada "Paredona", donde había alguna novedad respecto al mes anterior que ya había estado por allí, un agujero donde se veía que hubo un pequeño derrumbe dentro de él, así que extremando las precauciones y con mucho cuidado, me metí dentro con la linterna para echar un vistazo y mirar haber si había algo que mereciese la pena allí adentro. No veía nada mas que arcilla y roca hasta que en una parte de aquel hueco se podía adivinar una veta de cuarzo, y tras un par de golpes con la maceta y el puntero, dejé a la vista una drusa de cristales milimétricos de Cuarzo con algún cristal de Barita y con unos cubos de Fluorita que no superaba el medio centímetro, pero con un color muy estético, saqué unas cuantas piezas no muy grandes pero guapas. Después de sacar unas pocas fotos a la zona, me puse a recojer todo el material para ir marchando, ya que la hora se me venía encima y tenía que marchar para por la tarde poder ir a la Feria a ojear algunas piedras. Pasamos un buen día que es lo importante, que aunque la lluvia amenazó un par de veces, nos acompañó una jornada de sol y bastante calor.

Geoda ya extraida, aunque quedaban algunos cristales.

Aquí se aprecia el temaño de dicha geoda.

Cristales "in situ" de lo que aún quedaba dentro.

Mas cristales de Fluorita y Barita dentro de la geoda.

Yo dentro del agujero donde salieron las Fluoritas.

Yo otra vez en el agujero.

Unas cuantas vistas de La Cantera Los Cobayos mas conocida como "La Paredona"















Camino de regreso a la entrada y a los Cuetos. Se puede apreciar la bocamina "El Frondil" al fondo.

Reponiendo fuerzas antes de marchar.

Pequeños cristales de Fluorita, Cuarzo y Barita.

Fluoritas sobre Barita.

Cristal de Fluorita de medio centímetro de arista.

Otra pieza similar.

Otra más.

Y la última.




Texto y Fotos: Darío Menéndez

José Eladio Fernández Vidal, de 45 años y natural de Tuña, trabajaba en la mina «Escondida» como especialista en electromecánica.

El minero tinetense José Eladio Fernández Vidal, de 45 años, vecino de Cangas del Narcea, falleció ayer en un accidente laboral en la mina «Escondida», próxima a la localidad de Caboalles, en la conmarca leonesa de Laciana, al ser arrollado por la rozadora que estaba reparando.

El accidente se produjo a las diez y media de la mañana, cuando Fernández Vidal, especializado en electromecánica, se encontraba en la capa «Anita» de la explotación limpiando y echando aceite en una máquina rozadora.

Por causas que se desconocen, la máquina se puso en marcha y arrolló al minero, ocasionándole las heridas que acabaron con su vida. Los compañeros de José Eladio Fernández Vidal, natural de la localidad de Tuña, trataron de prestarle auxilio, pero no pudieron hacer nada para salvarle la vida. Los trabajadores de la explotación abandonaron sus labores y se concentraron en la explanada de la mina.

El cadáver fue rescatado hacia las doce y media del mediodía. El cuerpo sin vida del minero fue trasladado posteriormente a la clínica Cabarca, en Villablino, y, desde allí, a Ponferrada, para practicarle la autopsia.

Los sindicatos mineros han anunciado la convocatoria de un paro general en la minería de la comarca por esta muerte, primera del año en el sector.

La capilla ardiente quedará instalada esta tarde, a partir de las cuatro, en el tanatorio del Reguerón, en Cangas del Narcea. Será entonces cuando la familia minera de la comarca acompañará en el dolor a la familia de José Eladio Fernández. El funeral por su alma se celebrará mañana, jueves, a la una de la tarde, en la Basílica de Cangas del Narcea, villa en la que residía el minero junto a su pareja. Posterioremente, José Eladio Fernández será enterrado en el cementerio de Regla de Corias.

Eladio, como era más conocido, tenía dos hermanos y una hermana. Su madre vive en Oviedo, mientras que su padre falleció hace tiempo. Su relación con Tuña no era especialmente estrecha en los últimos tiempos, pues, al igual que él, todos sus hermanos viven fuera del pueblo en el que nacieron.

La mina «Escondida», perteneciente a la empresa Hijos de Baldomero García, sufrió otro accidente laboral hace casi un año, concretamente el 15 de mayo de 2009, cuando dos mineros resultaron heridos de consideración en una de las chimeneas de la explotación. La causa fue que se produjo un defecto en la ventilación de la chimenea. Los dos operarios que se encontraban trabajando en aquella chimenea se vieron afectados y tuvieron que ser atendidos de diversas heridas; uno de ellos, un picador, se intoxicó y sufrió las consecuencias de estar expuesto a aire con escaso contenido de oxígeno. El otro herido fue su ayudante, quien sufrió la rotura de la cadera y de una pierna, además de diversos traumatismos por todo el cuerpo. Los dos mineros pudieron ser dados de alta al poco tiempo.

Es habitual que los mineros asturianos, cangueses en particular, trabajen en las minas de la comarca limítrofe de Laciana, más desde que las grandes empresas mineras se han ido fusionando

Texto y foto: Diario La Nueva España

Después del aviso alarmante que dio la familia de Alfred y que llegó a los foros y a la mayor parte de aficionados españoles, que no tenían información de él desde el último día que había hablado con su mujer, Francesca, hacía ya 5 días. Aficionados de las zonas donde tenía previsto ir Alfred a picar (algunas muy peligrosas), se desplazaron a los yacimientos mas cercanos para buscar a Alfred y su madre, Helga, o en su defecto, la furgoneta azul donde viajaban, descrita por la mujer. Después de todo el fin de semana sin resultado en las búsquedas y sin novedades de Alfred, la mayoría de nosotros estábamos muy preocupados pensando donde podría estar y esperando que todo quedase en un susto. Ayer leía una noticia bastante buena en un foro: "Alfred está bien y su mujer, Francesca Kugler, agradece su interés a todos los que se han preocupado por la suerte de su marido." Al parecer se le estropeó la furgoneta lejos de la población y para más inri también se le estropeó el movil, quedando fuera de sus posibilidades en ese momento, ponerse en contacto con su familia. También pienso yo, que una vez solucionado el problema del vehículo, podría haberse acercado a algun pueblo y llamar desde una cabina por ejemplo, a su familia, para avisar de lo que había sucedido y tranquilizarlos, pues es de lógica que su familia estuviese muy preocupada por si le hubiese pasado algo, que no es de extrañar, dado el temporal que hubo por esas zonas y además, algunas de las minas que tenía previsto entrar, están en muy malas condiciones, como dije ya anteriormente.


Al fin y al cabo, lo importante es que Alfred y su madre estén bien y por mi parte, agradecer a todos los aficionados que se acercaron a echar un vistazo a los yacimientos de su zona en busca de la furgoneta del austríaco y también a los que ayudaron a divulgar el mensaje, ya sea por mail, foros, teléfono o de cualquier otra manera, demostrando así, que somos todos una piña y que por poco que sea, todos ayudamos en lo que nos es posible cuando se nos necesita.



Hace pocas horas me avisaba un compañero de Tuplaneta que se habían puesto en contacto con él haciéndole saber que un austríaco había venido con su madre a recoger minerales a varias minas españolas y están intentando contactar con él desde el pasado Lunes pero no hay manera. Viajan en una furgoneta modelo: Ford Transit de color azul metálico de matrícula: A-PL-806-HP, si alguien sabe algo por favor que se ponga en contacto conmigo a través de la dirección de correo siguiente: dari_asturies_64@hotmail.com, después ya me encargo de ponerme en contacto con Jose Miguel.

Descripción: Alfred Kugler, de 47 años, 1,75 mts de altura, de complexión normal, mas bien delgado, cabello rubio oscuro, barba corta, con gafas. Viaja con su madre, Helga Kugler, de 69 años, 1,50 mts de altura.

Pongo el mensaje que recibió el compañero José Miguel tal cual. A parte de los yacimientos que se citan en el mensaje también tenía pensado estar en: Mina Teresita en Cartagena y Mina Gloria en Córdoba.

hola miguel,

entonce hay el numero y el su nom: Alfred Kugler, Tel: 00436643837086 (pero no funcciona)....los sitios donde esta probabilmente: Naquera, Ulea (murcia), Lauteira (sierra Nevada), Mijas, Rio Tinto, Tharsis, Vilavicosa (? domingo el 7 de marzo), La Cardonchosa, Teresita, Chella, Antequera,Azaila ...

no tenemos nada informacion de lunes pasado y no savemos nada de el. El tiene su coche y esta con su madre y tambien estan in ningun hotel pero dormien siempre en su coche. (Ford transit azul metallic A-Pl-806-HP)
La policia d`Espana y l`ambajada austriaca fu informada pero no saven nada de el.

El Telefono de su nobia (Francesca Kugler che habla italian muy bien) es: 0043-277342645
El mi nom es: Mag. Andreas Mikl: 0043-650-3991962 e-mail: andreas.mikl@gmx.net)

Ha chierido volver en Austria el proximo domingo (14. de marzo)

escucha mi espanol !!!
Y muchas grazias!!!!

La cantera "La Cobarata" es una antigua explotación donde se extraía piedra caliza, está ubicada a las afueras de Frieres, a 100 metros de las primeras casas del pueblo, en el municipio de Langreo, Asturias.

Lleva parada 15 años, se cerró sobre el año 1995, aunque en el año 2005 un empresario quiso volver a abrirla, cuando les comunicaron a los vecinos que había la posibilidad de que volviese a funcionar dicha cantera, se opusieron a la apertura argumentando que por el pueblo ya pasan unos 600 camiones diarios debido a la cantera plenamente activa que está a 200 metros de esa, además de la repercusión que tendrían las voladuras, ya que está muy cerca de la población.

Entrada principal a la cantera.

Detalle de la entrada.

Tolvas.

Detalle.

Otra entrada situada unos metros mas arriba.


Texto: Darío Menéndez.
Fotos: Darío Menéndez.

El pasado viernes me comentaba Pablo (picapiedra) en el chat de TuPlaneta que se iba a acercar el sábado a las obras del AVE de León con varios compañeros más y que para llegar a León pasaba cerca de donde yo vivo. Me invitó a ir a picar y se ofreció a llevarme y a traerme de vuelta, después de que lo consultase con mi padre, al final acabó dándome permiso y acto seguido lo llamé para comunicárselo, después me puse a preparar todo lo necesario para llevar. El dia siguiente a las 9 y media mas o menos me recogió Pablo y tras hacer una pequeña parada en la gasolinera, pusimos rumbo a la comunidad autónoma vecina, tomando la Autovía Minera (AS-1) hasta llegar a Mieres y al final de esta cogimos la A-66 para llegar al pueblo de Campomanes y comenzar la ascensión a través de la N-630 a lo alto del puerto de Pajares de 1378 metros de altitud, en la parte mas alta del puerto ya se podía ver el bonito paisaje que dejaba las montañas cubiertas parcialmente por la nieve. Poco después de coronar la cima del puerto, llegamos a Villamanín, donde después de preguntar a unos vecinos del pueblo, paramos en el restaurante Ezequiel, allí nos esperaba el leonés Manuel Cañón, que era el que conocía la zona, también se habían acercado los gallegos Antonio y Humberto y el otro leonés, Carlos, que lo habían recogido de camino éstos últimos. Nos acercamos a Villasimpliz, nos pusimos la ropa de faena y nos repartimos en dos coches para ir ya a las escombreras de las obras del AVE, que estaban algo cubiertas por la nieve que había caido, se podía encontrar Dolomita, Calcopirita y Barita de un bonito tono acaramelado, allí se unió a nosotros Armando, un compañero de Manuel. Empezamos a buscar y a picar y empezaron a aparecer las primeras piezas.

Foto: Carlos, Humberto, Manuel, Pablo y yo en Villasimpliz preparándonos.

















Vista del entorno y las escombreras.

















Vista de las escombreras y al fondo Pablo y Carlos.

















Humberto demostrando su gran pasión por los micros.

















Pablo picando en la escombrera.

















Antonio, el otro fotógrafo.

















Humberto, Carlos, Pablo, Armando y Manuel.

















Yo, Manuel, Humberto y Armando.

















Yo con barriga piedrera jajaja.

















Llevando ya toda la mañana en la escombrera, nos cambiamos y fuimos a comer a un restaurante de la zona, después de una buena comida y una charla mineralógica, nos dirigimos a la casa de Manuel, en la localidad de Villasimpliz, ya nombrada anteriormente. Alli se abrieron los maleteros y empezaron los intercambios y regalos, desde aquí agradeceros publicamente a todos vosotros por las piezas que me regalasteis sin daros yo nada a cambio, muchas gracias. Y después de cerrar los maleteros, entramos al salón de Manuel donde degustamos una tarta de Santiago que habia traido Antonio, que por cierto estaba muy rica, además de una amena charla y puesta en común de anécdotas, con alguna nos echamos algunas risas que otras. El tiempo se nos echaba encima, asi que nos despedimos todos y pusimos el coche en marcha para Asturias, una vez llegamos a Langreo, Pablo me dejó donde había quedado con mi padre y después de descargar la mochila y las demás cosas, nos despedimos de él, que ponía rumbo a Cantabria. Muchísimas gracias Pablo por llevarme y traerme.

Humberto, Pablo, Yo, Manuel, Armando y Carlos en el restaurante.













Antonio, Humberto, Yo, Manuel, Armando y Carlos en el restaurante.















Fotos de algunas Baritas recogidas.















































































































Fotos de algunas Dolomitas y Calcopiritas recogidas.

















































































































Texto: Darío Menéndez.
Fotos: Pablo, Antonio y Darío.

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